El Real Madrid respiró en Atenas con el 3-4 ante Olympiakos, pero la presión sobre Xabi Alonso no cede. Tras tres tropiezos seguidos —Liverpool (0-1) en Champions, Rayo (0-0) y Elche (2-2) en Liga—, el triunfo fue un alivio y, según OK Diario, evitó que su futuro “se tambaleara” ante un cuarto pinchazo consecutivo. El equipo lidera La Liga y está entre los ocho de la Champions, pero el rendimiento ha sido irregular y la exigencia es máxima.
Ahora llegan nuevas finales. El duelo con el Girona puede costar el liderato y volver a situar al técnico “al borde del abismo”. La consigna es clara: ganar por encima del cómo. Las bajas en defensa alimentan la fragilidad —sin Rüdiger, Militao ni Alaba, el Madrid ha improvisado con Raúl Asencio y Álvaro Carreras, dejando expuesto a Courtois— y el equipo necesita una racha sólida para estabilizarse.
Puertas adentro, el club transmite confianza en Alonso




